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Guía de captación · 9 minutos de lectura

Carta de captación inmobiliaria: seis modelos que se leen, y cómo saber cuál funciona

La carta en el buzón no capta sola: prepara la visita. Pero una carta buena hace que abran la puerta la semana siguiente y una mala se tira sin leer. Aquí tienes seis modelos que funcionan (cortos, con datos de la calle y una sola petición), lo que no se puede poner y cómo saber, con un código por calle, cuál de ellas trae llamadas.

Cuándo funciona una carta y cuándo no

Funciona cuando habla de su calle y de su situación: una venta reciente en el portal, un cambio en los precios del barrio, una herencia en un edificio donde acaba de morir un vecino (con el respeto que exige). No funciona cuando es la misma para toda la ciudad («compramos su piso», «valoramos gratis»): eso lo reciben cinco veces al mes y se tira. Y no funciona nunca como canal único: la respuesta a una carta buena es de una o dos llamadas por cada cien; lo que la convierte es pasar por esa puerta a las dos o tres semanas.

Las cuatro reglas de una carta que se lee

  1. Una cara, a mano si puede ser. Un sobre escrito a mano se abre; un sobre con ventanilla, no. Si son muchas, al menos la firma a mano.
  2. Un dato de la calle en la primera línea. «En su portal se han vendido dos pisos este año» vale más que cualquier eslogan.
  3. Una sola petición. Llámeme, o lea la revista, o pase por la oficina. No las tres.
  4. Quién eres, con cara. Nombre, foto pequeña, teléfono directo y la calle de la oficina. La gente llama a personas, no a marcas.

Los seis modelos

Están escritos para adaptarlos: cambia lo que va entre corchetes, quita lo que no sea verdad y firma con tu nombre. Ninguno pasa de 120 palabras.

1. Presentación en la zona (la primera vuelta)

Hola, soy [nombre], de [oficina], en la calle [calle de la oficina]. Llevo la zona de [barrio o calles] y paso por aquí cada pocas semanas: conozco los portales, a cuánto se vende cada uno y qué se está pidiendo. No le escribo para venderle nada. Le escribo para que sepa que, si algún día usted o alguien de su familia se plantea vender o alquilar, tiene a alguien de confianza a dos calles. Le dejo mi teléfono directo: [teléfono]. Si prefiere que no le deje más información en el buzón, dígamelo y así será. Un saludo, [nombre y firma]

2. «Hemos vendido en su calle»

Hola, soy [nombre], de [oficina]. Acabamos de vender el [piso, sin datos que identifiquen al vecino: «un 2º exterior de tres dormitorios»] del número [número] de su calle, en [semanas] semanas y a un precio que le puede interesar conocer. Si tiene curiosidad por saber a cuánto se está vendiendo en su portal, o cuánto podría valer el suyo hoy, se lo digo sin compromiso y por escrito: [teléfono]. Un saludo, [nombre y firma]

3. Valoración por escrito, sin compromiso

Hola, soy [nombre], de [oficina]. Los precios de [barrio] han cambiado bastante en el último año y muchos vecinos me preguntan cuánto vale su casa hoy, aunque no piensen vender. Se lo puedo decir en quince minutos, por escrito y con las ventas reales de su portal y los de alrededor. Sin compromiso y sin que nadie le llame después si no quiere. Si le interesa, llámeme o escríbame al [teléfono] y quedamos cuando le venga bien. Un saludo, [nombre y firma]

4. Herencia o cambio de casa (con respeto)

Hola, soy [nombre], de [oficina]. Le escribo porque sé que a veces, tras una herencia o un cambio de casa, queda una vivienda que hay que decidir qué hacer con ella, y que no es un momento fácil para hacerlo. Si le sirve, puedo explicarle sin compromiso qué opciones hay (vender, alquilar, esperar) y qué valor tiene hoy la vivienda, para que decida con calma y con datos. Estoy en [oficina], a dos calles, y en el [teléfono]. Un saludo, [nombre y firma]

Este modelo se deja solo cuando el motivo es público (un cartel de se alquila retirado, un piso vacío desde hace meses): nunca se menciona a una persona ni un fallecimiento.

5. La revista con cita («paso el jueves»)

Hola, soy [nombre], de [oficina]. Le dejo la revista de [mes] con las casas que llevamos en la zona y a cuánto se han vendido las últimas. El [día] por la [mañana/tarde] pasaré por su portal por si tiene alguna duda sobre precios, papeles o cualquier cosa de su casa: dos minutos y sin compromiso. Si prefiere que no llame, dígamelo al [teléfono] y lo respeto. Un saludo, [nombre y firma]

6. La segunda carta, a los 30 días

Hola de nuevo, soy [nombre], de [oficina]. Hace un mes le dejé [la revista / una nota] y no quería dejar de saludarle. Desde entonces en [calle] se ha vendido [dato] y se ha puesto a la venta [dato]. Si en algún momento quiere saber qué vale su casa o cómo va el barrio, ya sabe dónde estoy: [teléfono]. Y si no quiere más cartas, con decírmelo basta. Un saludo, [nombre y firma]

Lo que no se puede poner

Medir: un código por calle

La única forma de saber qué carta funciona es que cada una lleve una señal distinta: un teléfono con extensión, un código de referencia («diga que llama por la carta azul») o un código QR que lleve a una página distinta por calle o por modelo. A los tres meses se sabe qué carta trae llamadas y cuál se puede dejar de imprimir. Sin medir, se sigue mandando la que le gusta al jefe.

La carta abre, la visita cierra: cómo se encadena con la puerta a puerta

El circuito que funciona es siempre el mismo: la carta un lunes, la visita a las dos o tres semanas («soy el de la carta») y la revista en la siguiente vuelta. Cada carta dejada debería quedar apuntada en esa puerta con su fecha, para que la visita salga en la ruta del día que toca; si no, se olvida y era un gasto de papel. En la guía de captación puerta a puerta está cómo se organiza esa ruta y qué se apunta en cada puerta.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánta gente contesta a una carta de captación?

Poca: una o dos llamadas por cada cien cartas buenas, casi ninguna con una carta genérica. Su valor no está en las llamadas sino en que abran la puerta cuando pasas dos o tres semanas después.

¿A mano o impresa?

El sobre a mano se abre mucho más. Si son cientos, al menos el nombre en el sobre y la firma a mano; la carta puede ir impresa.

¿Se puede poner el precio al que vendí el piso de al lado?

Se puede hablar del portal y de la calle («se ha vendido un tercero exterior en X semanas»), no de la persona ni de un dato que la identifique. Y sin dar el precio exacto de una operación concreta si el vecino no ha querido hacerlo público.

¿Cada cuánto se puede dejar una carta en el mismo buzón?

Como mucho una al mes, y siempre con algo nuevo que contar. Si el vecino pide que no se le deje más, se apunta y se respeta.

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